Es como cuando dices: esa etapa ha pasado, borrón y cuenta nueva.
No sabes como estás de equivocado.
Los actos que realizas durante tu vida, te van persiguiendo; da igual lo lejos o rápido que corras para poder huir de ellos, al final te acabas dando cuenta de que siguen en el mismo sitio.
En la vida no vale decir “tiempo muerto”, no se pueden hacer paréntesis, no te puedes olvidar quien eres y querer empezar de nuevo, porque tus fantasmas siguen ahí y no se van a ir así como así. No vale decir que quieres parar y te quieres esconder en un agujero hasta que pase la tormenta. No, hay que luchar, hay que salir ahí fuera y plantarle cara a tus miedos, a tu vida. Si quieres cambiar, si quieres pasar de etapa; tienes que reconocerlo, tienes que considerarlo y no esperar a que te lleve la corriente. Tienes que creer en ti y tienes que tener en cuenta tu pasado, porque es lo que tienes en tu vida y por muy malos recuerdos que tengas, siempre habrá algunos buenos que los suplanten. El problema es que, somos humanos, somos sentimentales y nos dejamos llevar por las cosas malas que nos han pasado; que nos arrastran y no nos dejan vivir lo felices que desearíamos.
Por eso, para terminar etapas, lo que hay que hacer, es no olvidarse de ellas, sino aprender y sonreír y tirar hacia delante.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Cuando somos niños soñamos con cosas pequeñas, sencillas: un helado de fresa, una muñeca que llora y hace pis, un peluche con el que dormir o esa bicicleta que tiene el vecino del cuarto. Cuando nos hacemos mayores nuestros sueños cambian con nosotros, se vuelven complejos, igual que nosotros.
Y de repente la muñeca de trapo se vuelve un vestido nuevo con el que deslumbrar a alguien, el peluche se convierte en un amuleto que significa mucho para nosotros o la bicicleta se transforma en un coche con el que realizar un viaje inolvidable.
Pero los sueños se rompen en pedazos cuando se topan de frente con la realidad; porque la realidad a menudo es radicalmente distinta a como uno cree que es, las personas no son siempre lo que aparentan ser, ni las relaciones y mucho menos los sueños. Y esa realidad es la que se encarga de poner a cada uno en su sitio. Lo que uno cree que es negro puede ser blanco; lo que uno cree que es blanco, probablemente sea de todos los colores del arco iris.
Uno sabe cómo empiezan las cosas, pero nunca sabe cómo van a terminar.
Y de repente la muñeca de trapo se vuelve un vestido nuevo con el que deslumbrar a alguien, el peluche se convierte en un amuleto que significa mucho para nosotros o la bicicleta se transforma en un coche con el que realizar un viaje inolvidable.
Pero los sueños se rompen en pedazos cuando se topan de frente con la realidad; porque la realidad a menudo es radicalmente distinta a como uno cree que es, las personas no son siempre lo que aparentan ser, ni las relaciones y mucho menos los sueños. Y esa realidad es la que se encarga de poner a cada uno en su sitio. Lo que uno cree que es negro puede ser blanco; lo que uno cree que es blanco, probablemente sea de todos los colores del arco iris.
Uno sabe cómo empiezan las cosas, pero nunca sabe cómo van a terminar.
Me siento identificada con el prota del libro, que tiene un corazón de madera frágil y no puede enamorarse porque sino se podría romper, dejando así de funcionar pero el prota del libro pese a todo se enamora y no tiene miedo al dolor, es muy valiente. En cambio yo si temo a que mi corazón se vuelva a romper, no quiero enamorarse nunca más, prefiero esconderme y tener mi corazón a salvo que verlo en pedazos de nuevo.
No tengo ni idea de cuanto tiempo me ha llevado llegar a la conclusión de que no existe un protocolo para nada en la vida; una línea delgada que separa lo que es válido de lo que está mal y unas determinadas pautas para seguir en el lado positivo de la línea sin desviarnos lo más mínimo. Como comportarse estando en familia, que decir y hacer en determinadas situaciones e incluso que tipo de ropa llevar a un evento…
Es una de esas cosas que crees que no son ciertas (porque nadie puede robarnos nuestra libertad), pero que sigues, a veces por miedo, y cuando te apartas de ese camino marcado te piensas que te has equivocado.
Pero después de tanto tiempo, me he dado cuenta de que es bueno equivocarse, no por el simple hecho de aprender, si no porque a veces piensas que te equivocas y realmente no lo estas haciendo, simplemente es algo que querías hacer y no porque a ojos de los demás esté mal visto quiere decir que sea un error.
Seguir un protocolo es una mierda, primero porque quien los escribió gozaba de poca libertad y segundo, porque realmente te mueres por no seguirlos. No existen normas para regirnos a nosotros mismos; en ningún sitio pone que hacer cuando pierdes a alguien o cuando te sumes en una tristeza infinita; o si lo pone, realmente se equivoca, por el sencillo hecho de que cada persona es distinta.
Cada uno tiene una manera de hacer las cosas, una forma de llevar propia vida y creo que nadie es quien para juzgarnos. Cada persona encuentra su felicidad en un determinado sitio y una hora, y ya puede ser la cosa más minúscula del mundo, que es válida.
Nadie nos puede apartar nuestra felicidad, sólo porque no cumpla con lo que esperaban de nosotros, sólo porque no esté dentro de lo “socialmente” aceptado.
Es una de esas cosas que crees que no son ciertas (porque nadie puede robarnos nuestra libertad), pero que sigues, a veces por miedo, y cuando te apartas de ese camino marcado te piensas que te has equivocado.
Pero después de tanto tiempo, me he dado cuenta de que es bueno equivocarse, no por el simple hecho de aprender, si no porque a veces piensas que te equivocas y realmente no lo estas haciendo, simplemente es algo que querías hacer y no porque a ojos de los demás esté mal visto quiere decir que sea un error.
Seguir un protocolo es una mierda, primero porque quien los escribió gozaba de poca libertad y segundo, porque realmente te mueres por no seguirlos. No existen normas para regirnos a nosotros mismos; en ningún sitio pone que hacer cuando pierdes a alguien o cuando te sumes en una tristeza infinita; o si lo pone, realmente se equivoca, por el sencillo hecho de que cada persona es distinta.
Cada uno tiene una manera de hacer las cosas, una forma de llevar propia vida y creo que nadie es quien para juzgarnos. Cada persona encuentra su felicidad en un determinado sitio y una hora, y ya puede ser la cosa más minúscula del mundo, que es válida.
Nadie nos puede apartar nuestra felicidad, sólo porque no cumpla con lo que esperaban de nosotros, sólo porque no esté dentro de lo “socialmente” aceptado.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
La Mecánica del Corazón
Me he levantado muy triste y me he quedado en la cama mirando como cae la lluvia mientras me preguntaba como es posible que te quiera tanto si para ti fue tan fácil dejar todo lo que construimos juntos.Para mi es imposible vivir sin ti, para ti es fácil pq sé que lo único que has sentido por mi ha sido cariño pero amor dudo que hayas sentido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
