
Solía animarlo siempre a golpe de sonrisa. Él siempre ha creido que soy la más fuerte, que puedo tirar del carro cuando ya no hay caballos, que puedo inventar cientos de historias diferentes con tal de hacerle feliz. En el fondo tiene razón, yo siempre guardé un último cuento debajo de la chistera, por si acaso había otra vez y él volvía y tenía que contarselo. En el fondo, yo también soy una melodía incompleta, alguien que no ha acabado de decir todo lo que tiene dentro pero que no puede. Me hace tremendamente triste haber olvidado las notas de las canciones que hace unos meses yo misma escribí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario