domingo, 16 de enero de 2011

Me apetece escucharla bien alta, sin salir de la cama ni un solo segundo. Definitivamente ella es la única terapia que tengo cerca. Me hace sentir bien, y me arranca de vez en cuando una de las sonrisas guardadas en el cajón de objetos perdidos. Es melodía, es ritmo.
La música libera sustancias químicas en el cerebro que son responsables de hacernos sentir bien, leí justo ayer en un artículo científico. Una de estas sustancias químicas es la dopamina, elevada también con otros placeres de la vida como la comida, las relaciones sexuales...incluso el estar enamorado.

En días como hoy, intento elevar mis niveles de este neurotransmisor con mis sonidos favoritos, qué remedio.

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