Nada está escrito, todo puede cambiar en una décima de segundo, en un momento inesperado. Un pequeño gesto, una palabra, una sonrisa... cualquier cosa puede cambiar el curso de nuestras vidas, por ello hay que ser cuidadoso con lo que se dice y se hace, por lo que no hay que hacer lo que se piensa sino pensar lo que se hace.
Despacito y con buena letra todo se logra, pero también hay que tener uno de los bienes más preciados, la paciencia. Dando tiempo al tiempo todo llega. Confiar es la clave, y aprovechar las oportunidades es imprescindible, ya que éstas son escasas, pero a demás se escapan con facilidad.
Un día alguien bastante sabio dijo una frase tal como: "la vida es todo aquello que pasa mientras nosotros estamos haciendo planes". Yo, con esta frase quería destacar que es mejor vivir el día a día y aprovechar los momentos del presente, que vivir en un futuro más bien incierto.
Mi reflexión de todo esto es que hay que ser cuidadosos con nuestros actos, ya que pueden herir a nuestros seres queridos, pero por otro lado pueden alegrarles la vida, en elegir bien nuestras acciones está la clave. También destaco el vivir día a día, sin prisas, con cautela y con inteligencia.
Todos estos pequeños detalles pueden ayudarnos a llevar una mejor vida, para nosotros mismos y para todos los que nos rodean, pudiendo así alcanzar una costosa meta, el ser felices de verdad.
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