Ella aprendió a convivir con esa absurda forma de
querete. Ella cambió el echarte de menos por seguir tus pasos. Ella prefiere esconder sus
lágrimas bajo el agua de la ducha a dejar que el mundo la vea morir. Ella lucha cada
día contra sus propias ganas de abandonar esta guerra. Ella te espera, aunque ella misma lo dude a veces.
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