Solucionando algunas cosas del pasado, diciendo aquello que en su día no pude y ya no tengo miedo pq no tengo nada que perder.
Siempre he sido como Rapunzel, encerrada en su torre sin poder decir todo lo que su corazón quería gritar pero ahora me siento como Juana de Arco y debo luchar para seguir hacía delante aunque me sienta vacía y triste.
Las únicas armas que tengo son mis palabras y esas nadie las puede callar.
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