lunes, 1 de noviembre de 2010

Un cielo bonito se esconde tras la ventana como si él también decidiese sonreír después de la tormenta. Después de la tristeza de la rutina, después de la corrosión de los días. Todo apunta a que hoy es un día para sonreír, para dejar la desesperanza de lado. Que la melancolía traiga consigo un poco de alegría, aunque sea en una pequeña dosis. He organizado mis pensamientos como en una gran biblioteca. Todo está en un lugar concreto. Incluso las alegrías y las tristezas. Para que no se me olvide que he tenido de ambas. Para que la experiencia haga de mí esa muñeca que se cose y vuelve a coserse sin importar cuántas veces tiene que hacerlo.
Ahora entre los libros y libros que componen la biblioteca de mi mente queda el pasillo abierto, la ruta constante, la marcha de invierno a invierno. Del mío al tuyo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario