lunes, 1 de noviembre de 2010

Tú eres el invierno de mi vida, ese que no soy capaz de sacar de los huesos aunque noviembre me ponga entre la punta y la lanza. Y es que, aunque te vayas, ya sabes cómo soy: vivo en un diciembre eterno.
No es tan fácil expulsar el frío de nuestras vidas. No es tan fácil dejar que los rayos de sol penetren y nos derritan las penas. No es tan fácil dejar salir el invierno de tus días, olvidarte y hacer como si en mi vida no hubiese llegado la predilección por los climas fríos.
Tampoco es tan fácil luchar por ser una mente aparte, la que recorre caminos de nieve sin mancharse las botas y la que reparte abrazos cuando casi no los recibe. No es tan fácil encontrar la fuerza para realizar la tarea para la cual hemos nacido. No es tan fácil encontrar esa tarea.
Vivir es difícil pero merece la pena. Como la mayoría de las cosas que guardan en sí una esencia difícil. Como todo lo que hay que desentrañar. Como tú, como el invierno.

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